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La Carroza de la Inmaculada Concepción


La católica ciudad de Arequipa que se distinguió siempre por su piedad y religiosidad acendradas cifró una de sus preciadas glorias al rendir culto especial a la inmaculada concepción de María, por eso no sólo el ayuntamiento la nombró la patrona de está ciudad sino que hizo voto de defender su pureza virginal.

La fiesta de la Inmaculada Concepción es una festividad religiosa mundial, pero que presenta una interesante manera de celebración dentro del departamento de Arequipa, en específico en las zonas de Arequipa (ciudad), Chuquibamba y Cayma donde es llamada “Mamita Conchita” desde la aparición de la primera estatua allá por el siglo XVIII cuando fuera traída por un grupo de soldados españoles y dejada en el lugar a pedido de los habitantes de Chuquibamba. La fiesta es importante por el número de feligreses que congrega, así como también, por poder apreciar en ella la asimilación de una tradición occidental en un pueblo con influencias andinas.

Como toda fiesta de la Inmaculada Concepción, esta se celebra en el mes de Diciembre, en el día 8. Es la fiesta de la Virgen Inmaculada, cuya efigie se encuentra localizada en el Templo de San Francisco, donde se hallan un total de 2 estatuas de esta representación mariana.

La primera, que es la más antigua y data de 1912 , era la que anteriormente salía en procesión en su festividad, actualmente sus recorridos son menores, pero quien la observa puede apreciar en ella la belleza que ostenta y el servilismo y fidelidad de los franciscanos (santos y frailes) que se hallan inmortalizados a los pies de la Santa Madre en señal de devoción de la que fuera la patrona de su Orden y de la cual nos ocuparemos  más adelante.

La otra imagen de la Inmaculada Concepción que se encuentra en este Templo es conocida también como La Purísima y, en la actualidad, se localiza en el altar mayor del Templo de San Francisco.


El Monumento
Fuente: Artículo ; De Arte Cristiano , obra notable  (Ilustración Peruana). 1912


La Novena

Diario El Deber 29 de noviembre de 1912


La Bendición 

Los talentos más distinguidos hicieron cosa igual, tanto que los socios de número que componían la Academia Lauretana, para pertenecer a ella, debían como condición indispensable ser por notoriedad de buena vida y costumbres y jurar la defensa de la Religión Católica, Apostólica y romana , del Misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Año en pos de año se ha celebrado con pompa especial tan consolado misterio; pero sin pecar de exagerados fue en el año de 1912 que se realizó con gran ponderación. Gran algarabía y entusiasmo produjo a la población la presentación del monumento que inmortalizara a este misterio.

La bendición del monumento se produjo en la tarde del 7 de diciembre de 1912 en el templo de San Francisco, (víspera de la fiesta de la inmaculada Concepción),  con verdadera suntuosidad, la ceremonia de la bendición del artístico monumento dedicado a la Virgen Purísima, con el ceremonial litúrgico episcopal, que estuvo a cargo del Rmo. Diocesano , Monseñor Fray Mariano Holguín, que tuvo como presbítero asistente al Iltmo Chantre Monseñor Manuel N. Silva y como gremiales a los canónigos señores Dionisio Berrenechea y al Dr. Eliodoro R. Farfán. Fueron padrinos de la bendición el Excelentísimo presidente de la República señor Guillermo E. Billinghurst, representado por el prefecto del departamento señor Guzmán Luna Iglesias y la distinguida esposa de S. E. Señora Emilia R. de Billinghurst, representada por la señora Carmen Aguirre Polar.

Asistieron los miembros del V. Cabildo Eclesiástico, el Alcalde municipal señor J. E. Eduardo Harmsen, el general señor Pedro A. Diez Canseco, los círculos de la Inmaculada de señoras y caballeros, muchos otros señores, las comunidades religiosas y gran número de fieles , viéndose la nave principal en inusitado movimiento , como si se tratase de una verdadera romería.

A partir de 1912 se viene realizando el culto a la carroza de la inmaculada concepción en el Templo de San Francisco.

Monseñor Fray Mariano Holguín


Fuente: Diario el Deber 7 y 8 de diciembre de 1912.








La máquina “José Pardo" en Arequipa

Máquina "José Pardo”, construida en los talleres de la Maestranza de Arequipa.

De las manifestaciones i agasajos con que las colectividades del sur recibieron la visita de S. E. el Presidente Dr. Pardo, ninguno tiene, tal vez, mayor importancia que la dedicación que los obreros de la maestranza de los Ferrocarriles de Arequipa, le hicieron de una locomotora monstruosa construida en esos talleres. I lo estimamos así, porque ninguno de los actos de adhesión de que se hizo objeto al Presidente ha revestido mayores caracteres de espontaneidad i de significación política.

Cuando S.E. llegó al local de la maestranza acompañado de su comitiva i de las autoridades, una ola de entusiasmo i de alegría invadió todos los talleres i las aclamaciones más ardorosas se mezclaron con el asordante ruido causado por millares de cohetes que estallaban al par de la simpatía inspirada por el joven mandatario.


El Presidente recorrió los diversos talleres, en el primero de los cuales recibió, con un apropiado discurso, de manos del jefe de la sección de carpintería, don Manuel Maldonado, el diploma i la medalla que lo constituyen como presidente honorario de la sociedad fraternal de obreros del ferrocarril.

En cada departamento las colosales máquinas que los forman habían sido adornadas con cintas de los colores nacionales i en los volantes i en los ejes giratorios se había atado paquetes de cohetecillos que, encendidos al tiempo de ponerse las máquinas en movimiento, llenaban el aire de chispas i de traques.

Al llegar a la tornamesa en que se ostentaba la estupenda locomotora bautizada con el nombre de José Pardo, la con­currencia era tan compacta i el entusiasmo de los seiscien­tos operarios de la maestran­za tan desbordante, que el tránsito se hacía.casi imposi­ble.



Allí un obrero modesto, pero de gran corazón, Mariano Núñez, dirigió la palabra á S. E., desde el ténder, haciendo cari­ñosas remembranzas del notable estadista don Manuel Par­do, muy atinadas observacio­nes patrióticas i elogiando la obra que, al ser ofrecida al jefe del estado, como prenda de adhesión i de afecto, demos­traba el grado de progreso que han alcanzado los talleres del ferrocarril i la entidad de las manufacturas que allí pueden llevarse á cabo i que son honra para el país. S. E. agradeció en frases elocuentes, el obsequio de que se le hacía objeto, estrechó la mano á Núñez é hizo lo mismo con el operario Manrique, joven de 24 años, que ha sido el constructor de la locomotora, i á quien dijo con fina galantería: “esta máquina debía llevar el nombre de usted con más justicia i con mayor razón que el mío.” En seguida el Presidente bautizó la locomotora rompiendo sobre la trompa una botella de champagne. Una aclamación unánime dió término al acto oficial.






Como dato curioso hay que tener en cuenta que los obreros del ferrocarril de Arequipa pertenecían, casi en su totalidad, al partido liberal que dos años atrás formó alianza con el demócrata, i que seducidos por el espíritu progresista del jefe del estado han querido adherirse á su política haciéndole esa elocuente manifesta­ción. La locomotora bautizada con el nombre de“José Pardo” es una máquina colosal, construida en la factoría del ferrocarril desde las ruedas á la chimenea i de la trompa has­ta el ténder. Las únicas piezas que no se fabrican en Arequi­pa son las llantas de las rue­das, no por falta de elementos, sino porque la presión atmos­férica es escasa (7,500 pies so­bre el nivel del mar) no permi­te dar el temple necesario al acero, que estalla en pedazos.



Fuente:

Revista Ilustrada Actualidades , Noviembre de 1905.
Nota: el artículo está transcrito conforme a la manera de escribir de la época, ya que la  "i " se utilizaba como la actual "y".




Al Pie del Misti



El vals  es un género musical que tiene mucho tiempo entre nosotros, Según las investigaciones de Augusto Vera Béjar en su importante Obra El Vals Arequipeño, nos dice, que el  vals aparece en Arequipa a comienzos del siglo XIX,  según el sociólogo arequipeño Juan Guillermo Carpio Muñoz, quien transcribe una "noticia" de Antonio Pereira y Ruiz , escrita en 1816, en la que se narra el hecho de que junto al minué , el bolero y otras danzas se practicaban en Arequipa el Waltz, aunque sin darle al cuerpo la elegancia que en los bailes propios del país, dentro de las otras referencias que hace esta la de escrita por Eugéne de Sartiges, noble viajero Francés quien desembarcó en Islay en 1833 quien visito Arequipa y luego d e permanecer  en otras ciudades peruanas abandonó el país  en marzo de 1835, y donde menciona que en una de las fiestas  ofrecidas en Arequipa en su honor, se bailo el vals que según el era más lento que en Europa.

La manera de componer valses en los inicios fue de acuerdo a la usanza europea, es por eso que los primeros valses en Arequipa son compuestos para piano.

Augusto Vera Béjar nos deja una pregunta en su libro: ¿Pero , quienes fueron esos autores arequipeños que escribieron en pentagrama sus valses y que fueron casi en su totalidad influenciados por la sobras europeas?


El mismo autor  se responde diciéndonos que uno de ellos fue el Doctor Eduardo Recavarren García Calderón, quien en 1894 compuso su valas Al Pie del Misti, dedicado al músico arequipeño Octavio Polar.


Don Juan Guillermo Carpio Muñoz, en su libro el Pendón Musical de Arequipa, nos dice acerca de esto que  en Arequipa el vals más antiguo con temática peruana del que se tiene registro es sin duda el Vals "Al pie del Misti" , no existe otro anterior a este  con tales características, además de contar con pruebas documentadas de tal existencia y que por añadidura hasta hoy se le conoce popularmente.

Este vals se editó en nuestra ciudad en la litografía Farfán  el año 1894. La Bolsa antiguo diario local del 25 de setiembre de  1894  en su página 2 al dar la noticia del acontecimiento decía: Aparece en la caratula del retrato del hábil autor una vista del Misti . Hacemos extensiva nuestra felicitación a la Casa Farfán por muestra a la cultura de esta ciudad. La partitura de Al pie del Misti  se vendió a 80 centavos el ejemplar y llevaba la dedicatoria d e su autor al compositor  y director de orquesta arequipeño , don Octavio Polar.



Primera Grabación

"Al pie del Misti" fue grabada por primera vez un 27 de agosto de 1917 por la limeña Orquesta del Zoologico .



La Letra Original.

Como bien hemos dicho el Vals "Al Pie del Misti" es de 1894,  pero ¿Cuándo comenzó a cantarse?

Existe una versión  del 11 de noviembre de 1917 interpretada por el trió limeño conformado por Manuel Almenario , Alejandro Saéz y Justo Arredondo en la guitarra dicha versión  cantada  tiene distintos versos de los conocidos,.........  por obvias razones . ( Luis Pareja: Arequipa y su Música). 

Con motivo de la celebración del IV Centenario de la Fundación Española de Arequipa en el año de 1940, Eva Mirandade Saráuz, fue quién le colocó la letra a la composición musical  , para que fuera interpretada por sus alumnas . Eva Miranda y la maestra Jesús Suárez García junto al coro de niñas de la Escuela Pre vocacional estrenaron la canción en el año de 1940.





Vigencia.

El vals gozó de tanta popularidad que bien merece estar presente en un Record Guiness,  Desde sus inicios  con la versión cantada con algunas variaciones en los versos de Eva Miranda, por el dúo del "El fiero" Rodríguez y Santillana, con las guitarras de Zelada y Martínez, quizas la primra versión cantada con la letra de Eva Miranda. , hasta las versiones de los Hermanos Dávalos, y de las Hermanas Velazco.

Sobre el significado e importancia que tiene este emblemático vals, no sólo en la historia musical de Arequipa sino del Perú, Manuel Acosta Ojeda, refiere en su blog que mientras el "waltz que llega a Lima, venía importado para las clases aristocráticas de la capital, vía Panamá; el waltz que llega a Arequipa lo hace vía Buenos Aires- Potosí , viene en la memoria de los esclavistas europeos, aquel creado por la burguesía emergente , con la energía de esa clase , entonces popular". en ese aspecto de orden social y económico es que radica la diferencia entre el vals limeño y el arequipeño.



Fuente:
Augusto Vera Béjar: El Vals Arequipeño.
Luis Pareja Rivero: Arequipa y su Música.
Juan Guillermo Carpio Muñoz: El Pendón Musical de Arequipa.

Fotografía de Eva Miranda de Saráuz: Luis Antonio Alvaro Suclla Lazo.



El Monasterio de Santa Rosa


Ubicado en las esquina de las calles San Pedro y Pasaje Santa Rosa, el Monasterio de Santa Rosa se fundó con religiosas dominicanas que pertenecían al Monasterio de Santa Catalina, quienes lo pusieron bajo la protección de la patrona de América y Filipinas, Santa Rosa de Lima. La primera priora fue Sor Ignacia de la Cruz Barreda.

..Desde Santa Catalina salieron religiosas, en una especie de procesión con dirección a su nueva residencia contemplativa. Pero la noche les ganó, entonces tuvieron que pernoctar en el monasterio de Santa Teresa, ubicada en la calle Melgar, de religiosas carmelitas.

Una vez en el nuevo monasterio de la ciudad, lo primero que se hizo fue la celebración de la Eucaristía y las religiosas recibieron el “alimento” espiritual, el pan y vino consagrado sobre el altar, transformado en cuerpo sangre del Señor. No existen muchos archivos sobre la ceremonia, pues las memorias impresas les fueron arrebatadas por la naturaleza, durante los terremotos de 1958 y 1960, esos que marcan hasta nuestros días su infraestructura..... (1)


En un inicio el monasterio  debió fundarse en la villa de Moquegua, según lo determinó una investigación realizada por el fallecimiento del historiador Alejandro Málaga Medina, al revisar el testamento de don José del Alcázar y Padilla, quien ante el notario Luis Ulloa, el 1 de febrero de 1710, donó lo básico para hacer realidad este Monasterio.

En el año de 1721, doña María Peñaloza testó en el mismo sentido. El obispo Juan Cavero obtuvo en 1734 una Real Cédula de su majestad para que pudiera funcionar el Monasterio. Esa Cédula fue rarificada en 1736 y en 1740 se estableció como condición de que se fundara en Arequipa.

El obispo Juan Bravo de Rivera colocó la primera piedra del Monasterio en el lugar que hoy ocupa. La obra se concluyó el 12 de junio de 1747.

Al día siguiente, cuatro religiosas pasaron del Monasterio de Santa Catalina al nuevo, que son consideradas como sus fundadoras. Desde entonces rige una condición impuesta por el Rey de España, cuando autorizó crear Santa Rosa, en la que se da preferencia a las niñas y mujeres que procedieran de la Villa de Moquegua.

El historiador Ventura Travada y Córdova, en su libro "el Suelo de Arequipa convertido en cielo", refiriéndose a la descripción del monasterio de Santa Rosa dijo: "La materia de que se fabrica este templo no tiene la fealdad de ser excedida de la obra. el arte y la materia concurren en tal proporción, que ni el arte excede a la materia , ni la materia excede a la obra; porque la arquitectura parece que solo se exhibía para el calicanto de esta ciudad, y solo el calicanto arequipense, ofreció unas veces dócil, y otras rebelde su materia a la arquitectura para que a un tiempo imprimiese en él primores su burril , o eternidades sus preceptos".

"Tiene el templo dos hermosas portadas en cuyas fachadas se excedió en prodigalidades el burril con santos labrados de preciosa talla en que se miran la puertas de igual majestad y grandeza, reforzadas de mascarones de bronce, que le dan a un tiempo fortaleza y hermosura".


El ingreso al Monasterio se realiza por una vía que antiguamente se denominaba del buen Pastor, el claustro principal es de grandes dimensiones y en algunos sitios de la construcción colonial se han levantado recintos modernos de segunda planta.

Es más pequeño que Santa Catalina y Santa Teresa y considerado como el más pobre de las tres existentes en Arequipa, en lo que se refiere a bienes y muebles, o terrenos agrícolas.

El templo de Santa Rosa está rodeada por un alto muro de sillar y recientemente se le ha reconstruido su destrozada torre y mejorado el piso. Sin embargo, aún no está abierto al público.

Su joya más importante es una espléndida custodia mayor, que se exhibe en el templo durante las grandes solemnidades. Es un hermoso ejemplar enriquecido con profusión de esmeraldas, brillantes y rubíes, cuyo eje es un fino trabajo de orfrería del siglo XVII.

Esta bella custodia recuerda por el diseño de su eje a la que poseyó la Catedral de Ayacucho, por lo que se presume que su autor debe ser algún habido orfebre de aquella región o quizá del Cuzco. No puede dejarse de mencionar un espléndido candelabro de seis brazos que también puede servir de frutero.

El Monasterio es uno de los más pobres de Arequipa, desde la construcción, este monasterio fue más pequeño que los otros dos y lo de pobres, según la religiosa, es porque nunca fueron propietarias de gran cantidad de bienes, ni de terrenos agrícolas. “Por eso la reforma agraria no perjudicó significativamente al monasterio”, comenta durante la cita también para la reflexión sobre la vida contemplativa.

Antes, cuando una mujer quería ser religiosa, debía entregar su dote al monasterio, es así que las órdenes pudieron acumular bienes que les permitían vivir de los alquileres hasta nuestros días, pero eso no ocurre en el monasterio de Santa Rosa. “Antes se estableció la recepción de dotes, pero en nuestro caso las cantidades fueron mínimas, por eso no contamos con chacras o inmuebles”

Como la pobreza se mide en cosas terrenales y necesidades insatisfechas, las religiosas, con su espíritu creativo, han sabido vivir de manera austera, pero felices de servir a Dios. La elaboración de hostias es “fuerte” y se dedica a ellas con especial cariño.

Pese a que los mejores tiempos de venta pasaron, no porque haya menos fieles que comulguen en los templos de la ciudad, sino porque existen más instituciones dedicadas a su elaboración, las hostias dominicas de Santa Rosa siguen teniendo demanda, dentro y fuera de la ciudad. 

En promedio elaboran 10 millares de pan sin levadura para la Eucaristía, además de otras 500 de mayor tamaño. Los recortes también son expendidos. De todo este trabajo, al cual se dedican las religiosas, viven hasta la actualidad.

Pero no solo con la venta de las hostias financian sus gastos básicos, sino que además preparan galletas de diferentes sabores, que tiene gran demanda entre la población. Y últimamente se sumó el yogurt.

De la caridad de la población también se vive religiosamente......(2)

Para Flora Tristán sin embargo en su descripción de los Conventos arequipeños, refiere que ......el Monasterio de Santa Rosa es considerado como uno de los Monasterios más ricos del Perú..... para su época, (Peregrinaciones de una Paria ) cosa que con los años fue decayendo. 

Hasta entonces Arequipa contaba con tres monsterios. Santa Catalina, Santa Teresa, y Santa Rosa no solo fueron recintos sagrados d el aconsagración religiosa, sino que también monopolizaron,po rmucho tiempo , la preparación de dulces , pasteles y golosinas.

El viajero Francés Paul Marcoy ( 1815-1888) llegó al Perú en la década de 1840 . en su libro : "Viaje a través de América del Sur" publicado originalmente en París en 1869, dio a conocer  sus experiencias y observaciones en Arequipa. Su testimonio ofrece una descripción de los monasterios d e la ciudad. En el destacó la especialidad que tenían cada una de las congregaciones en la preparación de golosinas ." Son estas comunidades de mujeres (decía) las que tienen el monopolio de los dulces, de los pasteles y de las piezas de repostería armadas, gloria del oficio". Con menos éxito que antes, hasta hoy mantienen esa tradición.

Cuando Marcoy  estuvo en Arequipa cada congregación tenia una especialidad, por ejemplo "Santa Rosa tiene su mazamorra al carmín, especie de papilla con el gusto de nuestros huevos rojos, que se expone durante la noche en los techos del convento, donde la helada le da cualidades particulares. Santa Catalina sobresale en la preparación de pasteles y dulces de ave a la leche de almendras, manjar blanco de la región. El Carmen (Santa Teresa) , en fin tiene parte sus buñuelos a la miel espolvoreados de pétalos de rosa y pajitas de oro, y sus imperiales , yemas de huevo batidas con azúcar en polvo y fijadas mediante un procedimiento que desconocemos".



El Monasterio de Santa Rosa fue escenario del asalto a la ciudad que protagonizaron el mariscal Ramón Castilla en marzo de 1858, y en donde  el pueblo de Arequipa se gano el apelativo de ciudad heróica a mediados del siglo XIX. este suceso marco profundamente el sentir arequipeño, la resistencia del pueblo fue tenaz y Castilla sólo pudo entrar a la ciudad acometiendo la iglesia  y bóvedas  del convento de Santa Rosa,  para lo cual invadió el convento.

Los terremotos que marcaron a la ciudad, en los años 1958 y 1960 también afectaron al monasterio dominico Santo Rosa, hasta nuestros días no se puede recuperar por completo el templo, pues existen zonas que aún están en ruinas. 



Devociones

El Niño Cabezoncito

La fundación del Monasterio de Santa Rosa fue en 1747 y no se sabe con exactitud si el niño desde sus inicios fue parte del convento, sin embargo, se sabe que en la guerra civil de 1843 las calles de Arequipa era un peligro constante por los balazos, pero algo ocurrió entonces.

Cuenta la historia de la devoción que en la torre de la iglesia de Santa Marta estaba el general Manuel Ignacio de Vivanco y su contrincante, Ramón Castilla estaba en la torre de Santa Rosa.

Los balazos iban y venían de un lado y otro, pero en medio de la pelea vieron a un niño que caminaba por los muros del monasterio y eso hizo que la balacera terminara. Se dice que ese niño salvó a las monjas de ser heridas por las balas que pasaban por doquier.

PROCESIÓN. No hay una fecha exacta que de cuenta del inicio de la procesión porque el niño siempre se practicó dentro del recinto sacro; sin embargo, pero hace unos años (6 aproximadamente) la monjas del convento Santa Rosa aceptaron sacar la imagen del templo, a pedido de una de las fieles. Ahora, cada Domingo de resurrección se realiza una pequeña procesión a la que llaman el Aurora, donde se encuentra Cristo resucitado con la Virgen María.

El Niño Cabezoncito tiene su pie sobre una calavera que simboliza el triunfo sobre la muerte. En algún momento los jóvenes acólitos de la iglesia pidieron permiso para sacar a la Virgen María y al niño fuera del templo y ambos se encuentren. Inicialmente fue algo sencillo, el Niño salía por la puerta que da hacia Santa Marta acompañado de todos los varones presentes en la misa, mientas que la virgen lo hace por la puerta de la iglesia en la calle San Pedro, acompañada por todas las damas presentes. Ambas imágenes se encuentran en la intersección de las calles y juntos, en procesión, vuelven al templo para la misa de Pascua. Posterior mente la pequeña imagen se queda en un altar para que las personas que lo fueron a ver puedan acercarse a él.

“La devoción al Niño Cabezoncito inició por la familia Bohorquez Aliaga, porque una familiar de ellos sufrió un grave accidente y estuvo a punto de perder la vida. Ellos le pidieron bastante al niño y la señora logró recuperarse y desde ahí comienza la devoción con la fiesta cada Domingo de Pascua. Esta familia se encarga de realizar la fiesta al cabezoncito”, indica Sor Isabel Cruz.

La procesión comenzó a practicarse con 10 personas , pero los integrantes de la familia Bohorquez Aliaga, Eibar Bohorquez, la Iris Aliaga y sus hijos Pedro y Hugo, además de la Sra. Dora Villafuerte, son los que hicieron que la procesión se difunda.

Con el pasar de los años, las personas asistentes a la misa se fueron haciendo devotos del niño y ahora bordean 150.

“Las personas que vienen a la misa le entregan sus intensiones, pedidos, compromisos y muchas cosas más y que dejan en el anda del Niño de la Resurrección, incluso las personas le traen ropita”, cuenta.

QUERIDO. En el Monasterio el Niño Cabezoncito es muy querido por las monjas. “Es un sentimiento muy especial porque es una imagen que tiene una historia y que a nosotras nos permite compartirla con las personas. Tenemos la satisfacción de que este niño se esta haciendo presente en el corazón de las personas haciéndole milagros o gracias, incluso le hemos hecho como un ánfora donde las personas ponen sus pedidos. Cuando llega Semana Santa ya empezamos a alistar lo para que salga en procesión y se quede los 50 días hasta Pentecostés”, sostiene la madre.

Después de la procesión el Domingo de Pascua, el Niño Cabezoncito se queda 50 días en la iglesia hasta Pentecostés donde en otra pequeña procesión el niño es devuelto al Monasterio de Santa Rosa donde las monjas lo reciben.

MILAGRO. Una de las anécdotas que se escucha más sobre el Niño Cabezoncito es la que le sucedió a doña Dora Villafuerte.

“La señora Dora fue a ver los trabajos en el segundo piso de su casa y por algún descuido se cayó y se golpeó la cabeza, la señora estaba en estado de coma en el hospital y los médicos dijeron que si se recuperaba iba a quedar en estado vegetal, los familiares le pidieron tanto al niño que al mes la Sra. Dora se recuperó. Pasó un tiempo, fue al templo a ver al niño y dijo: En mis sueños yo vi este templo y a este niño conversar con otros niños”, relató la religiosa. (3)



En el templo de Santa Rosa, El Señor de la Cena es venerado también así como la Virgen del Rosario, a la que denominan la peregrina, que fue traída por un sacerdote a Arequipa, donde la dejó por un tiempo y cada vez que intentaba recuperarla su salud se afectaba.  El religioso comprendió que la efigie quería permanecer en el monasterio  y así fue. 

El Monasterio ha sido objeto de robos de cuadros valiosos que hasta ahora no han sido recuperados pese a los esfuerzos policiales.

Fotografía: César Chicata Peralta

Fuente:

  • http://linda-arequipa.com/el-arte-en-arequipa/arquitectura-arequipena/monaterio-de-santa-rosa/#sthash.GXxefLFw.dpuf
  • (1) (2) Mary Quispe T. http://elpueblo.com.pe/noticia/especiales/santa-rosa-el-monasterio-mas-pobre
  • (3)Wilfredo Dueñas. http://diariocorreo.pe/edicion/arequipa/semana-santa-la-devocion-al-querido-nino-cabezoncito-743849/

La Viudita


Muy popular es en Arequipa la historieta contemporánea que vas a leer; y para no dejar resquicio á críticos de calderilla y de escaleras abajo, te prevengo que bautizare' a los dos principales personajes con nombre distinto del que tuvieron. Por los años de 1834 no se hablaba en Arequipa de otra cosa que de la Viudita, y contábanse acerca de ella cuentos espeluznadores. La viudita era la pesadilla de la ciudad entera. Era el caso que, vecino al hospital de San Juan de Dios, había un chiribitil conocido por el de profanáis ó sitio donde se exponían por doce horas los cadáveres de los fallecidos en el santo asilo. 

I

Desde tiempo inmemorial veíase allí siempre un ataúd alumbrado por cuatro cirios, y los transeúntes nocturnos echaban una limosna en el cepillo, ó murmuraban un padre nuestro y una avemaría por el alma del difunto.

Pero en 1834 empezó a correr el rumor de que después de las diez de la noche salía del cuartito de los muertos un bulto vestido de negro, el cual bulto, que tenía forma femenina, se presentaba armado con una linterna sorda cada vez que sentía pasos varoniles por la calle. Añadían que, como quien practica un reconocimiento, hacía reflejar la luz sobre el rostro del transeúnte, y luego volvía muy tranquilamente a esconderse en el de profundis.



Con esta noticia, confirmada por el testimonio de varios ciudadanos a quienes la viuda hiciera el coco, nadie se sentía ya con hígados para pasar por San Juan de Dios después del toque de queda.

Hubo más. Un buen hombre, llamado D. Valentín Quesada, con agravio de su nombre de pila que lo comprometía a ser valiente, casi murió del susto. ¡Ayúdenmela a querer!

En vano la autoridad dispuso la captura del fantasma, pues no encontró subalternos con coraje para dar cumplimiento al superior mandato.

Los de la ronda no se aproximaban ni á la esquina del hospital, y cada mañana inventaban una mentira para disculparse ante su jefe, como la de que la viuda se les había vuelto humo entre las manos ú otra paparrucha semejante. Y con esto el terror del vecindario iba en aumento.




Al fin, el general D. Antonio Gutiérrez de La-Fuente, que era el prefecto del departamento, decidió no valerse de policíacos embusteros y cobardones, sino habérselas personalmente con la viuda. Embozóse una noche en su capa y se encaminó a San Juan de Dios. Faltábanle pocos pasos para llegar al umbral del mortuorio, cuando se le presentó el fantasma y le inundó el rostro con la luz de la linterna.


El general La-Fuente amartilló una pistola, y avanzando sobre la viuda le gritó:

— ¡Ríndete ó hago fuego!

El alma en pena se atortoló, y corrió a refugiarse en el ataúd alumbrado por los cuatro cirios.

Su señoría penetró en el mortuorio y echó la zarpa al fantasma, quien cayó de rodillas, y arrojando un rebocillo que le servía de antifaz, exclamó:

—¡Por Dios, señor general! ¡Sálveme usted!

El general La-Fuente, que tuvo en poco al alma del otro mundo, tuvo en mucho al alma de este mundo sublunar. ¡La viudita era era una lindísima muchacha!

—¡Caramba!—dijo para sí La-Fuente.—Si tan preciosas como ésta son todas las ánimas benditas del purgatorio, mándeme Dios allá de guarnición por el tiempo que sea servido.—Y luego añadió alzando la voz:— Tranquilícese, niña; apóyese en mi brazo, y véngase conmigo á la prefectura.

II

Hildebrando Béjar era el don Juan Tenorio de Arequipa. Como el burlador de Sevilla, tenía a gala engatusar muchachas y hacerse el orejón cuando éstas, con buen derecho, le exigían el cumplimiento de sus promesas y juramentos. Él decía:

«Cuando quiera el Dios del cielo
que caiga Corpus en martes,
entonces, juro y rejuro,
será cuando yo me case.»


Víctima del calavera fue, entre otras, la bellísima Irene, tenida hasta el momento en que sucumbió a la tentación de morder la manzana por honestísima - y esquiva doncella.

Desdeñada por Su libertino doctor y agotados por ella ruegos, lágrimas y demás recursos del caso, decidió vengarse asesinando al autor de su deshonra. Y armada de un puñal, se puso en acecho a dos cuadras de una casa donde Hildebrando menudeaba a la sazón sus visitas nocturnas, escogiendo para acechadero el de profanáis del hospital.

Pero fuese misterioso presentimiento ó casualidad, Hildebrando dió en rodear camino para no pasar por San Juan de Dios.

Descubierta, al fin, como hemos referido, por el prefecto La-Fuente, Irene le confió su secreto; y a tal punto llegó el general a interesarse por la desventura de la joven, que hizo venir a su presencia a Hildebrando, y no sabemos si con razones ó amenazas obtuvo que el seductor se aviniese a reparar el mal causado.

Ocho días más tarde Irene é Hildebrando recibían la solemne bendición sacramental.

Está visto que sobre la tierra, habiendo hembra y varón de por medio, todo, hasta las apariciones de almas en pena, remata en matrimonio, que es el más cómodo y socorrido de los remates para un novelista.

El Primer Monumento a Bolognesi en Arequipa.

Antigua postal de 1903, que muestra al parque Bolognesi. 

Como punto de partida  tenemos que remontarnos a la infausta guerra    del pacífico, la guerra en la cual nacieron los  primeros héroes de   la etapa republicana de nuestra nación. El Coronel Francisco Bolognesi fue el héroe de una de esas batallas,  entregando su vida por la patria un 7 de Junio de 1880 junto con sus valerosos soldados.

La niñez de Bolognesi si transcurrió en la casona familiar ubicada en la calle Sucre, donde nació su madre Juana Cervantes de Bolognesi. Una mujer emprendedora que casó en Arequipa con el músico italiano Andrés Bolognesi. Se dedicó al comercio y tuvo tienda a la calle, en otra casa suya ubicada en la esquina de las calles Villalba y Puente Bolognesi ( Puente Viejo). Este lugar y la calle mercaderes fueron los centros comerciales más importantes en aquella época.(1)

Bolognesi vivió mucho tiempo en Arequipa, y fue un  vecino de está ciudad, por lo que tuvo mucha aceptación entre los comerciantes locales.

El propio coronel al emitir sus declaraciones personales :  primero al ingresar al ejército , segundo al solicitar su ingreso a la logia "Virtud y Unión N°3" y tercero al ofrecer sus importantes servicios en la declaración de la Guerra a España, en 1865. jamás pensó en poner en duda su amor por la tierra mistiana.

Pocas madres como la señora Juna Cervantes, habrían soportado seguramente la duras pruebas del infortunio al saber que su hijo había caído  pelando por su patria. 


Es por eso que después de está trágica noticia que enluto a nuestra nación y a nuestra ciudad, después de la guerra se formó el "Club Bolognesi" el 28 de julio de 1889, dicho club en el año de 1896 ya había acordado por intermedio de su Presidente el Señor Juan Ramón Delgado , según acta la importante y patriótica fiesta de colocación de la primera piedra (1)  de un monumento el cual sería elaborado en Europa en mármol de carrara y que sería solventado tanto por el club mediante un óbolo por parte del pueblo arequipeño, estos fondos fueron conseguidos y finalmente el monumento fue inaugurado el 28 de julio a las doce del día del año de Nuestro Señor de  1897 , como número central de las fiestas patrias de ese año.

(1) En la colocación de la primera piedra que se llevó a cabo a medio día del año 1897  los discursos estuvieron a cargo del señor Prefecto, doctor Alejandro López de Romaña, el Señor Gobernador Eclesiástico, doctor Nicanor Porcel, el Señor alcalde, doctor Álcazar,( en ese momento alcalde interino) y el Señor Ramon Delgado, Presidente del "Club Bolognesi".


El día de la Inauguración (crónica del diario el Deber)


Recorte del Suplemto del diario Arequipa Al Día, Historia de Arequipa de Guillermo Galdos Rodríguez  edición 2000



28 de Julio

La aurora de este día de luz,remedo de la que alumbró los campos de Junín y Ayacucho, fue saludada con el repique general de las campanas y la entonación del Himno Patrio por las escuelas municipales de varones, frente al local del municipio.

Los alumnos de los planteles que dirigen los señores Martínez , Rodríguez, Ballón se presentaron uniformados y en actitud militar.

Antes realizóse la procesión de estandartes a la que asistieron el Honorable Concejo y los miembros del Comité de las fiestas siempre con el entusiasmo empleado desde la víspera.

Los portales y las puertas de muchas casas amanecieron ataviadas con cortinajes y otros adornos que nos abastenemos de detallar, por la premura del tiempo de que disponemos.

Lo cierto es que las calles principales ostentaron profusión de banderitas, mejor es decir que la ciudad fue vestida de gala,para que nuestra narración y para que nuestra frase sea completa.

Nos parece que Arequipa se sentía orgullosa de verse exhornada con los atavíos de una diosa de la libertad.

Sentiría secretos  estremecimientos de guerra invencible y de heroína de la leyenda espartana; con coraje de altiva leona o con generosidades de madre que perdona y ama.

A las once de la mañana nuestras autoridades y corporaciones  oficiales diéronse cita en la iglesia Catedral, para asistir a la solemne misa de gracias al todopoderoso que celebró en el aniversario LXXVI de nuestra independencia nacional.

Pronunció la oración gratulatoria el religioso R.P. fray Daniel Delgado, evocando recuerdos llenos de gloria y también tristes por la cautividad d e nuestras hermanas del Sur.

Las fuerzas militares formaron en la plaza principal de gran parada a ordenes del señor Coronel Rodríguez.

A la una de la tarde la misma comitiva se dirigió al parque "Bolognesi" a dar más realce a la inauguración del monumento del héroe de Arica cuyo busto el cincel del artista ha perpetuado sobre una columna de mármol,para que en él lean las venideras generaciones la página inmortal del martirio y del holocausto en aras de la patria.

El señor Alcalde doctor Ramirez Broussais, al comenzar la significativa ceremonia pronuncio su discurso.

Concurrencia mucha asistió al referido parque. que se le vio bien adornado,particularmente el sitio donde se colocó el monumento sobre el que se formo un pabellón vistoso

Al pie de él vióse un precioso cuadro alegórico pintado al oleo en el que se veía la imagen de la patria en actitud desolada, llorando sobre el morro legendario, envuelta en el manto bicolor y entre negras brumas y tintes de tempestad.

Sentimos mucho no conocer el nombre del autor para darlo a la estampa.

La banda del Ayacucho ejecutó algunas piezas musicales con la maestría acostumbrada. (2)

Medalla conmemorativa.



Al comienzo el busto estuvo ubicado en el parque Bolognesi, hoy parque Duhamel, luego se trasladó al Museo Histórico Municipal de Arequipa. Uno de los primeros bustos del héroe de Arica estuvo en este antiguo parque y está hecho de mármol de Carrara , hoy se encuentra en el museo histórico municipal , posteriormente otro monumento mas grande se erigió en el mismo lugar , pero fue trasladado hacia la avenida Bolognesi en Yanahuara .




Fotografía de 1909

Fotografía de 1912

Fotografía de : 1935


Una corona de flores de sencillo reverbero (Anecdota) . 1905

Para asistir a la inaguración del monumento a Francisco Bolognesi Cervantes en la ciudad de Lima, viajaron de nuestra ciudad: Ismael Cáceres Bolognesi, nieto del inmortal coronel, la delegación oficial del concejo provincial (Jose Montesinos, Mariano N. Valcarcel e Issac Recavarren) y una delegación del Centro Social Obrero (Santiago Mostajo, Cayetano Arenas , Felipe Vargas y Emilio Chaves) como el invitado principal d e la inaguración capitalina era el general argentino Roque Saenz Peña,quien fuera compañero de Bolognesi en la epopeya del Morro, las delegaciones arequipeñas llevaron a obsequiar : un diploma de la sociedad d e vencedores d e Tarapaca y un a medalla mandada a confeccionar por el concejo Provincial y que tenía el escudo de Arequipa en un lado y en el otro una bandera formada con brillantes y rubies. Al centro de un nutrido programa d e varios días de duración, el monumento limeño se inaguró con toda pompa el 5 de noviembre de 1905 y lógicamente los fastos capitalinos trascendieron a provincias . 

En Arequipa no solo se envió delegaciones sino el mismo día que Lima se realizó una ceremonia patriótica en el parque Bolognesi con concurrencia escolar militar y de la ciudadanía que se esforzaban con sencillez orgullosa y provinciana ser un reverbero digno del boato capitalino. Sólo una cosa pudo envidiar el monumento y ceremonia capitalinos del monumento y ceremonia arequipeños: que uno de los aparatos florales al pie del Bolognesi mistiano fue puesto por Margarita Bolognesi viuda de Cáceres hija del coronel y vecina de la ciudad .. de Arequipa . Fuente :" TEXAO" Fue en el Parque Bolognesi donde se ubico una de las mas hermosas glorietas de la ciudad lamentablemente esta ya no existe .(3)

Margarita Bolognesi

Busto del Coronel Bolognesi en el Museo histórico Municipal de Arequipa.





Fuentes: 

(1) Mario Rommel Arce . Plazas y Parques de Arequipa
(2)Diario El Deber 30 de julio de 1897
(3)Juan Guillermo Carpio Muñoz. Texao Tomo II 

La Academia Lauretana



Habiendo fracasado en dos oportunidades, principalmente, el anhelo de Arequipa por contar con una Universidad: la primera, al recesarse, por falta de recursos, la de Santo Domingo; y la segunda, al no haberse podido superar las dificultades para su establecimiento, años después, cuando ofreció el capital para su sostenimiento el Dr. Juan M. Moscoso y Peralta, seguido de otros empeñosos propulsores, surgió, en 1821, en la mente del Síndico del Ayuntamiento Dr. Evaristo Gómez Sánchez, la idea de que, por lo menos, se crease una Academia Superior de Ciencias y Artes, en esta ciudad. 

El momento no podía ser más oportuno para solicitarla a dicha Corporación, ya que, por entonces, regía la Constitución de 1812, a cuyo amparo ésta había nacido, y la cual disponía el establecimiento de escuelas de primeras letras, en todos los pueblos, así como el de universidades y otros establecimientos de instrucción; y se había dado por las Cortes el Decreto de 8 de Junio de 1813, que mandaba establecer sociedades de amigos del país en todas las capitales de provincias.

 INSTALACION.

La petición suplicatoria de Gómez fue, pues, aceptada sin ninguna resistencia, el 19 de Abril de 1821, con cargo a recabarse la aprobación del Virrey; pero como la comunicación con éste era, por entonces, propiamente imposible, por la guerra con San Martín, optó el Ayuntamiento por instalarla, sin ese previo requisito, el 10 de Diciembre de dicho año, dejando, para mejor oportunidad, el dirigirse nuevamente a La Serna. Se escogió dicha fecha por celebrarse, en ella, la fiesta de la Virgen de Loreto, declarada patrona de la Academia, y de la cual derivó su nombre. El lucido programa que se preparó digno de rememorarse por su esplendidez y delicadeza, fue anunciado por bando y convites, impresos en la primera imprenta que tuvo Arequipa, de don Jacinto Ibáñez, con los cuales ésta se estrenó. Comenzó el 9, en que se abrió, con llave de oro, la Sala que le destinó el Ayuntamiento o Cabildo en su local, y de ella fue sacada, procesionalmente, bajo un gran parasol, la Virgen patrona, para ser colocada, entre el Libro de la Constitución y el Acta de la Fundación de la Academia, en un rico dosel, del cual pendía una colgadura de terciopelo carmesí, con las armas de Arequipa, bordadas con oro y plata, en la galería que miraba a la Plaza (Portal de la Municipalidad) .

Vuelta la concurrencia a la Casa Consistorial, hubo recitaciones, derroche de mistura y entrega de bellos ramilletes por gráciles señoritas, vestidas regiamente de musas, coronadas de laurel y rosas, a los asistentes. 

Todo el día repicaron las campanas, y en la noche, las torres y casas fueron iluminadas. El Cabildo lucía grandes ceras de castilla, en candelabros y lámparas de plata. Coros de música actuaron en la galería de la plaza, y, en ésta, se quemaron vistosos fuegos artificiales. El día 10 se realizó la “función eclesiástico académica”, presidida por el Gral. Ramírez, con júbilo aún más desbordante, pues, como se anota en su historia, “todo cooperó al intento”, en el templo auxiliar de Santiago (Compañía), “prevenido y magníficamente adornado" y lleno “de un lucido y respetable concurso”. Se celebró solemne misa. El Sermón lo predicó el R. P. José de Maldonado, primer pico de oro religioso de esos días y el Discurso de Orden corrió a cargo de Evaristo Gómez Sánchez. 

Celebrándose “diarios cabildos, hasta dar la últitima mano a su perfección”, el Ayuntamiento acordó, el 19 de dicho mes, el plan y designaciones de los miembros de la Academia. El Excmo. Juan Ramírez de Orozco, Caballero Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica y de las militares de San Fernando y San Hermenegildo, Tte. Gral. de los Ejércitos Reales y, en ese momento, con categoría de Virrey en Arequipa, fue proclamado Protector de la Academia y los seis principales jefes de su Ejército, socios de honor; distinciones éstas que halagaron profundamente al fiero vencedor de Umachiri, obligándolo a agradecer en los términos más finos y acomedidos. 

Como patrono fundador se consideró el propio Ayuntamiento. Como académicos natos fueron nominados el Jefe Político, el Sr. Obis po y principales autoridades religiosas, Rector del Seminario, jueces de Letras. Decano de los abogados y Proto—Médico de la ciudad. Y como académicos de número, el Cabildo designó a 25 personalidades, para que éstos después eligiesen a otras 25. El Ayuntamiento proporcionó, en su propia casa, el local y aulas que requería la Academia, ofreció dotarla de un anfiteatro y la subvencionó con 5 mil pesos al año, para su sostenimiento. 

APROBACION.

Observado al expediente por La Serna, por falta de las Constituciones de la Academia, el Ayuntamiento se apresuró a discutir y aprobar las confeccionadas por Evaristo Gómez Sánchez, y, remitido de nuevo, aquél otorgó la aprobación respectiva, con cargo de dar cuenta a S. M., para su ratificación y, alabando "el celo y espíritu público de quienes la promovieron”, pidió la foja de servicios y méritos de Gómez Sánchez, para recomendarlo al Rey (Decreto de 13 de Setiembre de dicho año). Al llegar la respectiva comunicación a Arequipa, el Cabildo la anunció con solemne bando, y su Presidente Lavalle, en su oficio de agradecimiento, le decía a la Serna: "Feliz el Perú confiado a la protección de usted, y particularmente feliz Arequipa, que, cuando otras provincias gimen bajo los horrores de Marte, disfruta ella con el apasionante reyno de Minerva”. 

SOCIOS.

Uno de sus primeros actos fue convocar a los 25 socios de número que el mismo Cuerpo designó, y que fueron:

Intendente Crnl. Lavalle, Brigadier Pío Tristán, Crnl. José Menaut, Mateo Cosío, Andrés Eguiluz, Mariano Cornejo, Manuel Centeno, Francisco de P. Gonzáles Vigil, Manuel Rivero Besoaín, José M. Corbacho, RR. PP. Remigio del Valle (dominico), Bernabé Locumberri y Juan G. Valdivia (mercedarios) y José Maldonado (franciscano), José Fernández Dávila, Juan M. Vargas, Rafael E. Barriga, José M. Adriazola, Fernando Arce y Fierro, Matías Agois, Tadeo Chávez, José Rey de Castro, Manuel Amat y L., Juan de Dios Salazar y Andrés Martínez; y, reunidos éstos, eligieron ellos mismos, a los otros 25, que fueron Evaristo Gómez Sánchez, Manuel Cayetano de Loyo, M. José de la Llosa y B., Isidro Guillén, Manuel José Ureta, Ignacio Noboa, Manuel A. Cuadros, Vicente León, Mariano Larrea, R. P. Claudio Capas, Rafael Guillén, Manuel C. Morales, Mauricio Vélez. R. P. Pedro Montesinos, José M. Pino, Santiago García, Manuel José Martínez, Agustín Gala, R. P. Pedro López, Mariano Blas de la Fuente, José L. Gómez Sánchez, Eusebio Nieto, R. P. Pablo Arrísueño, Pedro Barriga y Juan M. Somocurcio (1)

Salvando algunos nombres, como Zámacola, y otros, no comprendidos, por estar ausentes, pero que después fueron incorporados, como Francisco Javier Luna Pizarro, puede afirmarse que estos 50 socios eran las personalidades más destacadas, especialmente en el plano intelectual, con que contaba Arequipa, en esos momentos, y de los cuales 3 eran militares y 20, religiosos y, según lo que aparece de las actas, 25 eran doctores y 5 licenciados. Cómo se ve que, por aquella época, la ilustración brillaba especialmente en la Iglesia. Como Presidente fue elegido el Crnl. Juan B. Lavalle, Jefe político y Comandante Gral. de la Provincia, Caballero de la Orden de Alcántara; VicePresidente, el Brigadier Pío Tristán; Conciliarios, Evaristo Gómez Sánchez y Manuel Centeno; Secretario, Manuel Amat; Bedel y Maestro de Ceremonias, Santiago García; y Prosecretario, Baltazar Núñez. El 10 de Diciembre de dicho año, se repitió la misma ceremonia del año anterior, y el Discurso de Orden lo pronunció J. M Corbacho. 

Francisco Javier Luna Pizarro

(1).—Cornejo, Rivero, Morales, Cuadros, León, Gala, los Guillén, Vélez, Pino, Martínez, López, Arrisueño y de La Fuente renunciaron después (sesión del 26 de Mayo de 1823). Cuadros se reincorporo, y Salazar, tras fecundo ejercicio, fue separado, por sus ataques a la Academia. 


CONSTITUCIONES.

Sus Constituciones tienen un verdadero sentido de sabiduría y ponderación y su redacción es clara y precisa, sin el alambicamiento de la época. Según tal Carta, la Academia estaba instituida “para promover, por cuantos medios estén a su arbitrio y facultad, el adelantamiento de las ciencias y artes, en la provincia y de mejorar la educación científica, política y moral de la juventud” y también para “discutir proyectos de la beneficencia pública". Sus socios eran natos (para honrar y proteger a la Academia); honorarios de mérito (designados por cualidades o servicios distinguidos) y de número y ejercicio (cuerpo activo y operante). 

El socio de número tenía que ser “católico, apostólico, romano, vecino o residente en la ciudad, profesar alguna ciencia o arte, aprendidos por principios fundamentales de Facultad”, acreditar buena conducta, jurar defender la religión católica y el misterio de la Imaculada Concepción y vivir y morir dentro de la Iglesia. Y estaba obligado a sostener —por lo menos una vez al año— una disertación científica o literaria, la cual daba lugar a objeciones y debate entre los socios. Los conciliarios definían, con el Presidente, los casos en que no fuese necesaria la votación de todo el Cuerpo. La insignia de los socios era una medalla ovalada, con la Virgen de Loreto, en relieve, circundada de rosas, la que, en su anverso, ostentaba un volcán humeante, y la del Presidente, una llave de oro. En categoría inferior a la de socio existía la de asociado, para los “eximios en algún arte u oficio mecánico" (1)

(1).—Tal título fue otorgado, el 24 de Noviembre de 1825, a Pedro Jiménez y a Jacinto Ibáñez, “por sus progresos en la música y en la maquinaria” respectivamente.  

ACTUACION. 

En una época como la colonial, tan cerrada a la divulgación cultural, en la que —fuera del colegio— sólo se escuchaba la catequización religiosa, bien puede comprenderse con qué ansiedad acudirían los alumnos a las aulas de la Academia (abiertas para todos sin restricción); con qué interés consultarían los estudiosos, en su pública Biblioteca; y con qué curiosidad asistiría el pueblo a sus actuaciones. Fue nada menos que en la Academia donde Arequipa llegó a conocer a varios de sus futuros conductores. Ahí llegó a apreciar, en su excepcional valía, al eminente Evaristo Gómez Sánchez, verdadera alma del Instituto, por ser su apasionado forjador, su asesor permanente y su defensor más empeñoso (1).

 Ahí pudo admirar al genial tribuno Andrés Martínez, “cuya fogosidad de sentimientos y carácter impetuoso de su grandiosa elocuencia”, llevaba a pensar en Mirabeau, según la autorizada palabra de su contemporáneo, el prócer Pedro José Bustamante (2), ya escuchándolo recitar (el 6 de Junio de 1823), por más de dos horas, su clásico "Elogio del Obispo Chávez de la Rosa", que arrancó el más fervoroso aplauso del inmenso concurso, que llenó la Iglesia de la Compañía; ya exaltando a la Libertad o saludando a Bolívar, en las actuaciones realizadas, tras la victoria de Ayacucho o por el Ayuntamiento, a la llegada de éste; ya sosteniendo su célebre polémica con el R. P. Pedro Montesinos, en varias sesiones y que terminó con el triunfo de Martínez (3). 



(1).—Gómez Sánchez nació en Arequipa el 26 de Oct. de 1776 y murió en Lima el 23 de Agosto de 1841.

Fue, en nuestra ciudad Juez de Derecho. Arequipa le eligió su Diputado en 1826 y 1827. Igualmente, como su Senador, para los Congresos de 1829, 1831 y 1832.

Fue Consejero de Estado en el primer Gobierno de Gamarra.

Radicado en Lima, y habiéndose declarado a favor de la Confederación, fue elegido Diputado por dicha circunscripción a la Asamblea de Fluaura, de la que fue elegido, a su vez, su Presidente.
Fue Vocal de la Corte Suprema y Vocal del Tribunal de los 7 Jueces.

Refiriéndose a su labor en la Academia Lauretana, dice su consocio el Deán Valdivia: "Es imposible imaginar lo que él hizo en favor de la Academia y de cada uno de los jóvenes de ella. Rico como era, gastaba en la Academia y en lo que necesitaban los jóvenes con tanta liberalidad, tanto amor y tanto gusto que difícilmente un buen padre se portaría mejor con sus hijos (“Fragm. para la H. de Arequipa").

Figura en la "Galería de Arequipeños Ilustres , por acuerdo del Municipio.

(2) .—Anales Universitarios, tomo II, Pág. 161.
(3) La polémica la provocó el P. Montesinos, al censurar la proposición
de Martínez de que “La Divinidad de las Escrituras nos consta por la razón", en un examen de Ética.


En la Academia se afirmó también la fama, de Juan G. Valdivia, tanto a través de su labor docente, como por sus disertaciones públicas, de las que se recordaba, especialmente, la que sostuvo acerca del Gobierno Democrático Popular y, sobre todo, la del 14 de Mayo de 1827, impugnando el celibato eclesiástico, que provocó la más grande conmoción social. "El celibato clerical o no clerical, sostenía Valdivia, no está mandado en las escrituras y no le asiste el derecho divino que se le supone... Y las leyes eclesiásticas que lo prescriben no deben ser irrevocables... Yo reprendo a los hombres que no tienen valor para tocar esta materia... Invito, pués, a los literatos que se encarguen del asunto, yo no puedo hacer más que ofrecerme y ser la primera víctima en beneficio de la humanidad” (1).


Ahí se descorrió el genio científico de Juan de Dios Salazar, con sus disertaciones y presentación de su tratado de Trigonometría.



En la Academia templaron también sus armas: José María Corbacho, figura de gran relieve, por sus doctas intervenciones y su afamado patriotismo; Mnl. Amat y León, 1er. Secretario y después Presidente de la Academia, y a cuya pluma se debe la bella narración histórica de ésta; Tadeo Chávez (expósito del Orfelinato), profesor de Filosofía, quien, en 1823, presentó a su alumno Antonio Benavides, para que disertase sobre el revolucionario tema "La Soberanía reside esencialmente en la Nación”; y José L. Gómez Sánchez, el gran jurista y catedrático de varios Derechos.

Una institución como ésta, en la que se enseñaba cursos prohibidos por el Rey para el Seminario y se debatía sobre materias delicadas y espinosas, como la soberanía popular, la autoridad de los gobiernos representativos y los diezmos eclesiásticos y que dio Vuelo a las ideas liberales en pro de la Independencia (2), tuvo que despertar, como despertó, la reacción, en su contra, de los sectores conservadores y fidelistas de la ciudad. No habiéndose atrevido éstos a atacarla frontalmente, entre tanto rigió el régimen constitucionalista, lo hicieron tan pronto como se dio a conocer el real Dec. de 1° de Oct. de 1823, aboliendo la Carta de 1812.

Como resultado del nuevo orden, se eligió un Ayuntamiento absolutista, el que arrojó de su local a la Academia, le suprimió la partida para su sostenimiento y organizó, en su contra, un expediente, acusándola ante el Virrey de peligrosa y subversiva.

El Provisor del Obispado, el Cabildo Eclesiástico, el Rector del Seminario y los Prelados conventuales se solidarizaron con el Ayuntamiento y la acusaron, además, de hereje.

(1) .—La disertación le valió a Valdivia que el Obispó lo mandase instruir un sumario y que condenase sus ideas. Indoblegable en su actitud, aquél sólo se retractó de ellas, muchos años después, cuando su corazón cansado de la guerra y la política, se entregó de lleno a la Iglesia, pronunciando su célebre sermón de la Iglesia de S. Camilo.


Refutándole, disertó, anteriormente, el Dr. Mnl. Amat y L. en la Academia, defendiendo, el celibato, según las respectivas actas.
La disertación de Valdivia se conserva en el Archivo “Mostajo" de la U.
de S. Agustín.

(2) .—En las actas de sus sesiones, los académicos se mostraban muy cautos. Sus impugnaciones al orden existente han sido divulgados especialmente por Juan G. Valdivia y Francisco García Calderón.


“Para defenderse contra tantas acusaciones, dice su socio Valdivia, con su verbo castrense, que ya anunciaba al futuro guerrillero, se nombraron: a José M. Corbacho, para contestar y batir al Cabildo; a Santiago García, para defender la causa suscitada por el Provisor; a José L. Gómez Sánchez, para contestar y batir al Regente de S. Francisco; a Tadeo Chávez, para contestar y batir al Rector del Seminario y Regente de La Merced; a don Evaristo Gómez y J. Gualberto Valdivia, para revisar y arreglar las defensas que se hicieran y darles el curso conveniente” (1).



Y, a su vez, don Pío Tristán, en representación de la Academia,se dirigió al Virrey, levantando los carqos. La Serna, dando muestras de un espíritu superior, se negó a decretar, de facto, la muerte de la Academia, respondiendo, desde Yucay, que "el Virrey actual del Perú por nada ni por nadie varía su marcha de la senda de la razón y de la justicia” y que no podía existir “sujeto alguno que interpele mi extensiva voluntad para el sostén de la Academia y que sólo ésta la revocaría si hay motivos fundados para ello” (comunicación de 29 de abril de 1824), por todo lo que, después de visto el primer expediente, mandó seguir juicio contradictorio. Sólo la Batalla de Ayacucho puso término a la contienda.

La Academia cumplió exitosamente con su labor docente desde 1821 has ta 1827, en que cesó ésta con la creación del Colegio de la Independencia y la Universidad, a cuyos centros pasaron a servir distinguidos miembros de aquélla.

Las cátedras que servía la Academia, según sus Constituciones, eran la de Escritorio, para preparar buenos cartularios y pendolistas, hábiles en Caligrafía, Ortografía, Aritmética y labores de Comercio; las de Filosofía, Derecho Natural, Civil y de Gentes, Medicina y Cirugía, Derecho Canónico, Bellas Artes, Religión y Lenguas extranjeras. Posteriormente se crearon otras más.

Los estudios que en ella se hacían sólo alcanzaron validez legal, al darse los Decretos de 26 de Noviembre de 1826 y de 21 de Mayo de 1827, por el Consejo de Gobierno (ratificados por la ley de 11 de Enero de 1828). Según sus disposiciones, sus certificados podían suplir al título de Bachiller en Abogacía y Medicina.

Desde 1827 decayó la labor que venía realizando como Ateneo, a base de las disertaciones de sus socios, pues éstas se cumplían rara vez.

Desde 1846 su única actividad quedó circunscrita al sostenimiento de una Academia dé práctica Forense, para lo que fue autorizada por ley.

Sus rentas, que las readquirió en 1825, las volvió a perder en 1827.

(1) .—Ibídem. 



Genio mecánico y relojero, introductor de la imprenta en Arequipa, estrenada con la impresión de las invitaciones para la inauguración de la Academia Lauretana (9/12/1821), y de la cual salieron los volantes y proclamas patrióticos, los primeros periódicos ("La Primavera de Arequipa y “La Estrella de Ayacucho") y obras de nuestros intelectuales. Honrando sus méritos, la Academia lo hizo su miembro “asociado", la posteridad lo ha proclamado como el “Gútemberg arequipeño” y el Municipio dio ingreso a su retrato, ofrendado por la Soc. Patriótica de Artesanos, en 1901, en la "Galería de Arequipeños Ilustres".




Último local de la academia Laureta en el atrio de San Agustín

Al fundarse el Colegio de Abogados, en 1911, quedó totalmente extinguida la Academia, pasando a aquél, junto con su local (en el atrio de San Agustín), los libros de su archivo (1).

Así transcurrió la vida de este célebre instituto que, en su tiempo, ofició como una verdadera universidad: no calcada al estilo medioeval (escolástica y dogmática), sino orientada al espíritu moderno (investigadora, polemista y, hasta cierto punto, liberal y revolucionaria).

Su liberalismo quedó de manifiesto, singularmente, al haberse emancipado de los prejuicios de la época, en cuanto a raza y clase social. En contraste con lo que, al respecto, establecían otras instituciones, como el Colegio de Abogados de Lima, para la aceptación de sus miembros, en la Academia las puertas estuvieron abiertas para todos, con excepción única de los ateos y disidentes del credo católico.


(1).—El primer libro de Actas y el retrato del fundador de la Academia se encuentran en el Archivo Histórico Municipal. El segundo Libro lo conserva el Convento de San Francisco. Su biblioteca pasó al Colegio de la Independencia y los legajos de sus disertaciones existen en la Sala "Medina” de la Biblioteca de Santiago, a donde fueron llevados por el Ejército Chileno, que ocupó Arequipa en 1883.


Habiendo resultado el Colegio de Abogados verdadero sucesor de la Academia, por razones de función, especialmente, el Gobierno le ha reconocido tal carácter (1), haciendo así honor a la demanda del Foro Nacional, según acuerdo adoptado por éste en el 3er. Congreso de Abogados, realizado en Arequipa, en 1961  (2).


(1) .—Dec. Ley 18056.


CONSIDERANDO: Que el 10 de Diciembre de 1821 fue instalada en Arequipa la Academia Lauretana, en cuya formación y desarrollo tuvieron los abogados destacada actuación en el fomento de las ciencias y artes, al servicio de la educación científica, política y moral de la juventud y, especialmente, de la práctica forense. 

Que desde su fundación, el Colegio de Abogados de Arequipa continúa la labor de la extinguida Academia, dirigiendo la práctica forense de los estudiantes de Derecho del Distrito Judicial, siendo así su legítimo sucesor y, por lo tanto, con derecho a ostentar tal título.
En uso de las facultades de que está investido; y con el voto aprobatorio del Consejo de Ministros; Ha dado el Decreto Ley siguiente:
Artículo Unico.— Declárase al Colegio de Abogados de Arequipa, sucesor de la Academia Lauretana.
Dado en la casa de Gobierno en Lima, a 18 de Dic. de 1969.
(2) .—A propuesta del autor de esta obra

Fuente:
Arequipa, en el paso de la Colonia a la República. Guillermo Zegarra Meneses.